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¿Y a mí, qué me importa la biodiversidad? Enseñanzas de un virus.
Eduardo Saez Maldonado. 12.05.20 
Entonces dijo Dios: Llénense las aguas de multitudes de seres vivientes, y vuelen las aves sobre la tierra en la abierta expansión de los cielos.(Gn 1, 20)
La implacable epidemia vírica que está padeciendo la humanidad nos está dejando muchas enseñanzas que, aprovechando que estamos teniendo algo más de tiempo, deberíamos pensar con detenimiento. Así nos encontramos con que nos hablan de crisis de biodiversidad en un momento en el que estamos preocupados por otras cosas y no sabemos muy bien a cuento de qué nos sacan este tema. Es más, es frecuente que nos preguntáramos, ya desde mucho antes de saber lo que era un coronavirus, por qué tanta preocupación por un tema, la preservación de la biodiversidad, que, al menos aparentemente, no nos afecta en absoluto con lo tranquilos que estamos (estábamos) viendo el fútbol. Sin embargo, el famoso SARS-Cov-2 nos pone sobre la mesa algunos ejemplos prácticos en los que conviene reparar. Veamos.

La infección COVID 19 es una zoonosis, es decir, una enfermedad infecciosa que ha pasado de alguna especie animal (se habla de un tipo de murciélago) al hombre. Hace poco leíamos en la prensa al prestigioso ecólogo del CSIC, Fernando Valladares, que defendía que la destrucción sistemática de los ecosistemas y, con ella, de la biodiversidad, estaba facilitando la aparición de zoonosis (1). Obviamente no vivimos en un mundo ajeno a la naturaleza (aunque ya estábamos empezando a creérnoslo), y las interacciones entre todos los componentes de los ecosistemas son absolutamente relevantes en todos los aspectos; y la salud es uno de ellos. La combinación de exterminio de los bosques con la explotación y hacinamiento de animales salvajes en condiciones intolerables de higiene y de estrés, aderezada con un disminución del número de especies (crisis de biodiversidad) que debilita los equilibrios ecológicos existentes hace que se incremente la probabilidad de que surjan nuevas zoonosis que los expertos en epidemiología, por cierto, advierten desde hace ya tiempo (2).

Bien: ya tenemos un motivo para conservar la biodiversidad. ¿Algún otro?

Pues resulta que se acaba de publicar que una especie de llama (un camélido americano) tiene unas peculiaridades inmunológicas que lo podrían convertir en un buen modelo de investigación para atacar la COVID 19 (3). Si hubiéramos exterminado ya a esa especie de llama, como estamos haciendo con infinidad de especies, no dispondríamos de un modelo tan adecuado para abrir esta prometedora línea de investigación.

Como el caso de la llama hay muchos ejemplos en otros campos de la investigación. Las salamandras, por ejemplo, tienen la increíble capacidad de regenerar extremidades completas tras sufrir amputaciones (una pata, por ejemplo) por lo que hay grupos de investigación tratando de descifrar los mecanismos biológicos que están detrás de esta fascinante capacidad lo cual tendría grandes aplicaciones en salud. Si dejamos que se extingan las salamandras, se acabó el modelo.

Hay muchos más ejemplos, claro, pero más allá de estos motivos "prácticos" de solidez indiscutible para justificar, desde un punto de vista antropocéntrico que no nos interesa destruir la biodiversidad, existen razones de orden mucho más filosófico pero no menos relevantes y que tienen que ver con nuestro lugar en el mundo. Nos sentimos dueños absolutos de todo lo que está a nuestro alcance pero el poder de destrucción que hemos alcanzado hace que estemos en condiciones de alterar radicalmente las condiciones de vida en la biosfera. El imparable cambio climático es un ejemplo. Es por ello por lo que tenemos la responsabilidad moral de medir las consecuencias de nuestros actos para no llevar al planeta (no digamos ya a nuestra sociedad) a la hecatombe hacia la que vamos. No es sólo por nuestros hijos, que también, sino por el resto de especies que comparten con nosotros el único lugar del Universo en el que podemos vivir. El argumento se reduce a la pregunta siguiente ¿tiene derecho la especie humana, miembro de la complejísima red de especies que viven interconectadas en el ecosistema global del Planeta Tierra (Gaia) a provocar una de las pocas extinciones masivas que se han dado en la historia de la Tierra?


Eduardo Sáez Maldonado

 
(1) https://www.lavozdegalicia.es/noticia/yes/2020/05/07/fernando-valladares-biologo-csic-vacunaera-ecosistema-funcione-bien-hemos-cargado/00031588882772844772703.htm

(2) https://elpais.com/ciencia/2020-03-17/la-pandemia-que-todos-sabian-que-iba-a-llegar-y-nadie-supo-parar.html 

(3) https://es.euronews.com/2020/05/08/por-que-los-anticuerpos-de-la-llama-pueden-ser-una-solucion-contra-el-covid-19

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