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Francisco Miguel López. 06.03.05. (Nació en Alcalá de Henares en 1547 y murió en Madrid en 1616, a los 69 años de edad). Participó en la batalla de Lepanto donde quedó inútil de un brazo, Posteriormente sufrió cinco años de cautiverio en Argel y, vuelto a España, desempeñó el cargo de recaudador. Marco histórico. El Renacimiento: El siglo XVI junto a la primera mitad del siglo XVII, corresponde al que conocemos como “Siglo de Oro”; aunque no es exactamente un siglo cronológico. En el Renacimiento, España no sólo iguala al esplendor de otros países , sino que en muchas ocasiones lo supera en originalidad. Siendo las principales características; la mezcla de lo tradicional y religioso con el humanismo pagano de la época, se tiende a lo popular y a lo culto persistiendo nuestra inclinación hacia lo local ( nacional) frente a lo universal (europeo). Finalidad moral y admiración por los clásicos. Preocupación por el estilo, la estética y el sentido de la independencia en la idea de belleza. La influencia del mundo grecolatino y se vuelven a utilizar temas paganos, imitando a Horacio y Aristóteles. El Renacimiento queda claramente dividido en dos etapas. Una que corresponde al reinado de Carlos I, y la otra a su sucesor Felipe II. La primera etapa se caracterizó por el apogeo español en todos los campos, creándose un clima de optimismo. Las fronteras están abiertas a todo tipo de influencias y esto se deja ver sobre todo en la Literatura, especialmente en poesía donde el poeta más imitado era Petrarca. La mezcla de lo tradicional con las distintas influencias es en lo que reside ese gran valor. En la segunda etapa (reinado de Felipe II), coincide con la aparición del protestantismo y España cierra sus fronteras a toda influencia que pueda ser perjudicial. Las letras españolas toman un trazado nacionalista y resurge la literatura de carácter religioso. Comienza la decadencia del Imperio español y se refleja en la reaparición del género literario llamado novela picaresca. En España el humanismo, fenómeno propio del renacimiento, se orienta hacia la poesía. Durante esta segunda época desaparecen los contactos con Europa y gracias a esto, el Renacimiento se funde con tradiciones nacionales, formándose dos escuelas, la Escuela Salmantina y la Escuela Sevillana. La primera de estilo sobrio y equilibrio entre forma y contenido, siendo su máximo representante Fray Luís de León (1527-1595). La Escuela Sevillana utiliza un lenguaje basado en la sonoridad y brillantez; predominan los valores de los sentidos, el autor más destacado fue Fernando de Herrera ( 1534-1597). En la novela, aparecen en este periodo la exaltación por los valores humanos constituyendo verdaderos ejemplos de carácter la vida de los personajes. Dentro del mismo género de novela se pueden distinguir varios tipos; Pastoril, Morisca, Bizantina y Picaresca. En los géneros de Pastoril cabe señalar a Lope de Vega con “La Arcadia”, Gaspar Gil Polo con “Diana enamorada”. Este género se mantuvo bien entrado el siglo XVII, después de ser enriquecido con novelas de Cervantes. En la novela Bizantina se funden los temas de enredos con viajes y peripecias que acaban felizmente, novela que cultivó Lope de Vega con “El peregrino en su patria”, y también por Cervantes. Dentro del género Picaresca, motivado por la vida pesimista condicionada por la situación social y política del momento, el lenguaje es más retorcido y el humo amargo. Autores más representativos; Mateo Alemán, Vicente Espinel, Vélez de Guevara, Quevedo y Cervantes, siendo el más sobresaliente en el género de novela. Miguel de Cervantes. A los 22 años embarcó para Italia; más tarde interviene en la batalla de Lepanto; donde perdería el brazo. Al regresar de esta batalla fue apresado por los berberiscos , y pasó 5 años de cautiverio en Argel hasta que fue rescatado por los Trinitarios. A los 33 años viaja por España desempeñando el cargo de recaudador; fue víctima de una estafa y encarcelado por deudas. Viviendo en Valladolid se ve envuelto en el proceso de un asesinato cometido frente a su casa. Por su formación es un hombre del Renacimiento, pero las adversidades que atravesó lo hicieron optar por una actitud crítica, característica del Barroco. Gran conocedor de las doctrinas renacentistas tanto de autores españoles como italianos de más importancia. Aficionado a la poesía, pero consciente de sus escasas dotes para componer versos hallamos entre sus obras que merecen destacar como; Al túmulo de Felipe II y el libro El viaje al parnaso. No destacó mucho en su poética, en cambio alcanzó mayor dimensión como dramaturgo. Aceptó la reforma de Lope de Vega y escribió 8 comedias entre las que destacan El cerco de Numancia, Los baños de Argel, Pedro de Urdemalas y los 8 entremeses, como El retablo de las maravillas, La guarda cuidadosa, La cueva de Salamanca, son sus obras más representativas. En teatro fu algo más tosco pero resultó el de más interés de la época anterior a Lope de Vega. Su carrera de novelista se inició en 1585, quedando de manifiesto sus dotes de extraordinario novelista con La Galatea, novela pastoril al estilo de Montemayor. (Jorge de Montemayor, poeta y novelista portugués, Montemor, Coimbra , 1520, Piamonte 1561, Escribió en lengua castellana Los siete libros de la Diana, novela pastoril en prosa, la que le dio la fama). En 1613 abrió nuevos horizontes a la novela, publicó las novelas ejemplares, de entre ellas las que más se acercan al estilo italiano son El amante liberal, Las dos doncellas, La española inglesa, La gitanilla y La ilustre fregona. Las más representativas: Rinconete y cortadillo, El licenciado vidriera y El coloquio de los perros. En 1605 escribió la primera parte El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, y en 1615 la segunda parte, obra maestra de la literatura universal. Los trabajos de Persiles y Segismunda en 1617 fue su última obra publicada póstumamente. Cuatro días antes de morir escribía la dedicatoria. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha fue publicado a principios de 1605 de forma precipitada, en la imprenta madrileña de Juan de la Cuesta, a costa de Francisco de Robles, tuvo un éxito inmediato y varias ediciones piratas, por lo que Juan de la Cuesta inicia la segunda edición y un año antes de su muerte publica la segunda parte del Quijote. siendo considerada la primera novela universal de todos los tiempos. Ni que decir tiene que sería la obra maestra de Cervantes, su poesía , su teatro y demás novelas quedaría a años luz de esta original creación, considerada una de las más admiradas creaciones del espíritu humano. Esta joya de la literatura castellana ha sabido conquistar al mundo entero, y quizá con la Biblia, la obra que se ha traducido a más idiomas, pasando a ser sus personajes, verdaderos arquetipos de categoría universal. Teoría de la novela: La excelente concepción de lo literario o de lo narrativo no depende en absoluto de los preceptos retóricos, como ocurría en el teatro, ni tampoco de las modas novelescas del momento, pues la novela no estaba codificada en las poéticas del momento y no hay nada anterior comparable con la historia del viejo hidalgo, el diseño emerge de la misma vida, los planteamientos son fruto, básicamente, de las cavilaciones del viejo comisario de abastos, experimentado, desilusionado, cansado, fracasado, con las fuerzas justas para apostar por un mundo de ensueño. Cervantes concibe la novela como historia poética, donde no hace falta atenerse estrictamente a la verdad de los hechos. ( las historias fingidas tanto tienen de buenas y de deleitables cuanto se llegan a la verdad o la semejanza de ella, y las verdaderas tanto son mejores cuanto son más verdaderas. En fin el decoro lingüístico coronará ese compromiso entre vida y literatura, aportando una polifonía nunca alcanzada hasta principios del XVII. El punto de partida es épico, incluso caballeresco, dado que ningún otro género habría soportado la amplitud de miras perseguida, la concepción es radicalmente distinta, incluso paródica, se trataba de inventar una épica nueva, en la realidad más cotidiana que estaba llamada a convertirse en el patrón de la novela moderna. Cervantes afirmó haber escrito la novela para acabar con los libros de caballerías, ridiculizándolos; sin embargo los ideales caballerescos quedaron ennoblecidos. El Quijote, en su plan primitivo no pasaría de una novela breve, cabe la posibilidad de que Cervantes ni siquiera imaginara en los inicios cuales serían los resultados, puede que pensase primero en escribir una novela corta a modo de las Ejemplares, la cual iría creciendo al compás de su elaboración literaria, el conjunto de la trama no está diseñado de un tirón sino que responde a un largo proceso creativo, de unos veinte años, un tanto sinuoso y accidentado., hasta desembocar en la novela larga de 1605, posteriormente continuada en la segunda parte de 1615. pueden distinguirse, por tanto, tres momentos creativos claramente diferentes. Novela ejemplar, basada en el entremés de los romances, Tras ese arranque, la incorporación de Sancho, el manuscrito árabe y la invención de Cide Hamete se aprovechan para ampliar las locuras quijotescas hasta llegar a los 52 capítulos. Aunque el Quijote no estaba concebido como primera parte, su éxito explica esta continuación, ahora perfecta y pacientemente diseñada como tercera salida, sin perder nunca de vista el trazado del primer tomo. Por tanto, el Cervantes que redacta el Quijote de 1615 ha madurado vital y literariamente, es más viejo así pues, la segunda parte del Quijote tiene que ser necesariamente diferente de la primera. La caprichosa división de capítulos, entrecortan lo que parece una redacción de corrido. En la primera parte la acción se interrumpe a veces, para intercalar algunos episodios que constituyen modelos de novela corta. En la segunda parte los personajes se enriquecen. Algunos críticos han visto en ellos un símbolo de las orientaciones del espíritu nacional: Don Quijote, la representación de la valoración del mundo de los ideales; y Sancho, la crudeza conciencia de la realidad. Se podría seguir hablando de las partes teóricas, de la estructura externa, también dividida en dos partes, podría hablar de la parodia, locura y realismo, de las voces de la novela, en fin toda una charla teórica sobre tecnicismos literarios, humanos y lingüísticos. Pero, tras 400 años de la publicación del Quijote, ya se ha dicho bastante aunque no lo suficiente. Cada década se incorporan nuevas generaciones a la vida Literaria y por tanto al conocimiento vital de la realidad. En la actualidad de nuestros días el Hidalgo Don Quijote de la Mancha representa al modelo o prototipo de ser humano. Un alto nivel en los ideales de percibir la vida, la familia, la amistad, el amor y cómo desenvolverse en el entramado de la sociedad moderna. Considerarse Quijote es defender un modelo de sociedad basada en el respeto común, en la ayuda y solidaridad con el desvalido, el marginado. Es anteponer la verdad y la tolerancia frente a la adversidad y al despotismo. Ni que decir tiene, que todos los grandes autores han tomado prestada la figura del Quijote o Hidalgo para resaltar los valores humanos, Concha Palacín Palacios nos dice en uno de sus poemas; “Y yo que soy Quijote de la nada,/ sólo un cesto de versos y ceniza”. o el poeta Solves Baenas ; “Vivo siempre Quijote enamorado/ del puro paraíso verdadero,/ amigo de la fronda del sendero/ que descubro en la verdad abrazado”. “Buscar la verdad parece una empresa ilusoria y paradójica. Teniendo paciencia, se llega a veces a la exactitud, y teniendo conciencia, a la veracidad; son las cualidades fundamentales de la historia”. ( Remt de Gourmont). del libro, Hidalgo, la vida del héroe, Tomo II publicado por el Ayuntamiento de Moreira, México. 2003. En El Quijote de Benjumea, intento de psicoanálisis de Cervantes por Fredo Arias de la Canal, Frente de Afirmación Hispanista, México (Ediciones Rondas, Barcelona 1986), nos dice; pero el espíritu cervántico sólo se halla en el Quijote en toda su plenitud y en la verdadera y característica expresión de su fisonomía. Pintar las aspiraciones generosas de un ánimo esforzado y un corazón excelente, el entusiasmo por todo lo heroico, bello y sublime, y representar un naufragio a cada paso, una caída a cada supremo esfuerzo, la lucha, en fin, del alma humana con los obstáculos que le ofrecen el mal, las pasiones y los intereses del mundo. La vigencia del héroe (El hidalgo) es actualizado por cada autor en su momento vital, como referencia de unos sentimientos humanos, un poco de locura, algo de rebeldía, pero, sobre todo, la manera de concebir un estado de espiritualidad noble y transparente.Sin perder la caballerosidad o los principios fundamentales de la dignidad y el honor. Han pasado cuatro siglos de la publicación del Quijote y aún no hay, ni habrá un ideal de ser vivo, humano, que lo supere. Aquel personaje medio loco y disparatado que nos describió Cervantes se ha convertido en un ejemplo a seguir por todas las generaciones de escritores que le hemos continuado. Y no sólo en Literatura se estudia el Quijote, también lo hace la ciencia, es más que una soberbia parodia de los libros de caballería, La novela de Miguel de Cervantes constituye un tratado científico que habla de astronomía, medicina, matemáticas, psicología. Cervantes trasladó los conocimientos de la época a El Quijote, esta información sirve a los forenses actuales para conocer los padecimientos del hidalgo, así cómo la salud de otros personajes claves de la novela. |
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