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Noticias
de noviembre: Construcciones |
LOS DOS COFRES.
Cuento:
José
Martín Rivas.
Un
padre se dolía de que sus hijas no visitaran a sus abuelos, cuya vivienda
distaba de la propia no más del trayecto de un tiro de piedra.
Quiso el buen hombre dar una
ejemplar lección a sus dos hijas gemelas en ocasión de su cumpleaños,
ofreciéndoles, como regalo, DOS COFRES, uno de hermosa y moderna apariencia
y el otro de madera vieja tachonada de cobre, y rematada su tapa con una
moneda, desgastada y brillante, que lucía una inconcreta figura.
Los regalos
en cuestión no
iban expresamente destinados a ninguna de las jóvenes
gemelas, ( ? ) razón por la cual les impuso
elegir entre los
misteriosos cofres que, dicho sea, fueron tomados con
alborozo por ambas
hermanas quienes, una vez
comprobado que no contenían nada de lo que se habían imaginado, se
decidieron como una sola por el cofre más moderno, dejando arrinconado al
viejo tras una ligera discusión entre ambas.
Tomó el padre el cofre viejo al
tiempo que les decía con amarga ironía: -¡Hijas mías! no sé si
agradeceros el que, con vuestra actitud, me permitáis seguir conservando el
viejo y querido cofre. Lo habéis rechazado por su pobre apariencia. Si os
fijáis bien en él observaréis la moneda que lleva incrustada en su tapa:
¡tiene más de trescientos años!, por lo que, sin duda, monetariamente su
valor es infinitamente superior al que habéis elegido. ¡no hay dinero para
pagar lo que representa para nuestra familia!. En su origen el hombre que lo
construyó, mientras distraía el hambre con su trabajo, llegó a ahorrar
esa moneda que fue el inicio de su fortuna y por extensión de la nuestra.
Ha contenido cartas bañadas en
sangre de las trincheras; lágrimas de viudas y de madres desconsoladas por
la pérdida de sus seres queridos; las alegrías y tiernos suspiros de
nuestros abuelos, con sus entrañables recuerdos; ha guardado, celosamente,
bajo el manto de su caduca apariencia, honores, sabiduría y riquísimas
experiencias. ¡Para que sepáis que en la vida no es oro todo lo que
reluce!…
Moraleja:
No
despreciéis jamás, lo que es viejo por apariencia. Más bien, antes,
disfrutad y aprovechad lo que le quede de utilidad y de vida. ¡QUERED A
VUESTROS ABUELOS! Y ellos abrirán el cofre de su amor y sabiduría dándoos
toda la riqueza que atesoran.
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